A pesar de nuestros esfuerzos por estar bien, muchas veces sentimos que nuestra propia mente nos desafía y tanto la ansiedad y autocrítica, como otras emociones, se vuelven desafiantes en el día a día. Y aquí va la primera verdad necesaria: no es tu culpa.
Aunque suene extraño, tu cerebro no está diseñado para la felicidad constante; está diseñado para la supervivencia. Tenemos una parte antigua y evolutiva que busca meticulosamente posibles peligros de los cuales ponernos a salvo.
El problema es que, en estos tiempos modernos, esas «amenazas» ya no son leones en la sabana o un puma en la montaña. Hoy las amenazas son un correo sin responder, la lista de pendientes de la semana pasada, esa conversación difícil con esa persona, la autoexigencia y —especialmente en estos tiempos políticamente inestables— la incertidumbre del futuro.
Los «lentes de peligro»
Nuestro estilo de vida actual nos desconecta de la sensación de seguridad, manteniendo al cerebro en un bucle de alerta. Cuando la autocrítica toma el mando, el sistema de amenaza se queda encendido y nos prohíbe descansar.
Es como sostener un miedo a la pausa: sentimos que si nos detenemos, todo se cae.
Este estado de hiperalerta genera un sesgo cognitivo profundo. Es como si caminaras por la vida usando unos «lentes de peligro»: todo lo interpretas a través de la insuficiencia o la amenaza. Nos desconectamos de nuestras necesidades reales y del cuerpo. Con el trabajo terapéutico podemos reconocer que llevamos puestos esos lentes, para luego, con amabilidad y paciencia, atrevernos a probar otros más compasivos y ajustados a la realidad.
Más que «pensar positivo»: Entender la ansiedad y autocrítica para transformarlas.
Para un entrenamiento real para alcanzar un bienestar real, no basta con tratar de copiar los consejos de aquellos que en redes sociales pareciera que «tienen todo bien en la vida». Debemos entrenarnos en autorregulación y en una escucha profunda de qué sentimos, necesitamos y anhelamos.
Aprender de la autoindagación, es verse profundamente, pudiendo reconocer nuestros patrones sufrientes y transformar esas narrativas internas que guían el cómo nos relacionamos, con nosotros, los demás, con la vida.
Y sí, suena desafiante. Pero lo bueno de entrenarnos es que no estamos esperando resultados inmediatos (es como cuando vas al gimnasio): se nos invita a comenzar y desarrollar una consistencia en el proceso, es «estar en el ejercicio» de cultivarte, de conocerte y crear formas de vivir que hacen sentido. Eso es lo que verdaderamente nos dará más calma en el camino.

Un enfoque integral: Psicoterapia basada en Mindfulness, Compasión + Estilo de Vida.
Intentar suprimir lo que sientes es, paradójicamente, lo que más agota a tu sistema nervioso.
En Sati trabajamos desde un enfoque integral y basado en la evidencia.
- Terapia Centrada en la Compasión (CFT): Un modelo que que nos entrena para desarrollar el coraje de estar con el sufrimiento para poder aliviarlo. Nos invita a cultivar esa compasión verdadera, que es valiente y nos regula, especialmente cuando la ansiedad, autocrítica, el estrés y la duda se vuelven presentes y desafían nuestro día día.
- Medicina del Estilo de Vida (MEV), Para autoregularnos necesitamos también cuidar el «suelo» donde esta habita: tus ritmos de sueño, tu movimiento y tus pausas. En terapia, revisamos tus hábitos y trabajamos diseñando, no solo tu estado deseado, sino que también, los pasos para transformar tu día a día, reduciendo las fricciones y gatillos que te impiden vivir como realmente quieres hacerlo.
- Psicoeducación y mindfulness para el equilibrio emocional: Trabajamos con un enfoque que busca no sólo acompañar, sino que educar. Enseñamos herramientas concretas que te permitan entender cómo funciona tu propia mente y transformar profundamente el vínculo contigo mismo/a.
El vínculo como espejo:
Cuando asistimos a un proceso de psicoterapia, no es solo hablar de aquello que es difícil. Es conocerte en profundidad y tener la valentía de reconocer aquello que puede transformarse.
A través del vínculo terapéutico, la terapia es un espacio de co-regulación. Es un «espejo» donde ensayamos nuevas formas de relacionarte contigo y con el mundo. Es en esta danza compartida donde la teoría se vuelve experiencia y la autocrítica da paso al refugio interior.
Una invitación a transformar tu mundo
Por medio de estas entradas de blog, las artes contemplativas y en los procesos de psicoterapia que ofrecemos desde Sati, nuestra intención es clara: apoyarte en tu propio descubrimiento.
Queremos entregarte herramientas concretas para transformar tus hábitos y empezar a relacionarte de una manera más armoniosa contigo misma/o. No se trata de cambiar quién eres, sino de transformar tu modo de ser en el mundo de formas que te inspiren, te fortalezcan y te permitan cultivar un sentido de bienestar que sea, por fin, genuino y verdadero.
Si sientes que es el momento de empezar a navegar tu propia tormenta acompañada, aquí tienes un refugio seguro para empezar.